Una final merecida. Imparable Betis

Con sufrimiento, como está en el ADN de este club, con mérito, tanto mérito, que ha permitido enviar a su casa una tras otra las mejores formaciones del fútbol español, con un juego que ha convencido a aficionados y críticos, con lucidez y con la convicción ya adquirida de ser muy fuertes, el Betis se ha ganado el derecho de jugar la quinta final de la Copa del Rey de su gran historia. El 23 de abril se enfrentará al Valencia. 

Ayer por la noche, en un estadio que tenía a 50.000 aficionados y podía contener hasta el doble, tanto es el cariño que este equipo se ha conquistado, fue un providencial Borja Iglesias en el ’92 quien ajustó las cuentas con el Rayo Vallecano – excelente formación, la de Iraola, con espléndidas invidualidades – para llevar a los hombres de Pellegrini a una final después de 17 años, desde ese 2005 cuando el Betis ganó en el último acto contra el Osasuna. 

Cuando Bebé a diez minutos del final creó de una distancia sideral un gol de la nada, la preocupación se extendió entre las gradas. Pero este Betis lo puede todo, es un equipo unido, que el Ingeniero ha forjado día tras día como un buen artesano, nunca se pierde de ánimo. Testimonio la acción coral, en la recuperación y con paso del inmortal Joaquín, del empate que llevó a la final de la Cartuja. Incluso la suerte sonríe a los nuestros. 

Pellegrini destacó el orden y la madurez del equipo, al que pide un esfuerzo adicional: “Tenemos que seguir peleando para meternos en un lugar de Champions hasta el final”. Parece un alemán, el Mister, que sabe que la temporada sigue siendo larga. 

De Italia otras confirmaciones sobre Fabian Ruiz, que no ha renovado aún el contrato con el Nápoles. Si el Betis conquistará un lugar en Champions, el acuerdo es muy posible. Lo quiere medio mundo, pero su casa está aquí. Y el precio, a pesar de que la subasta que se desencadenará, sería alrededor de 40 millones.

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