Por mucho que queramos discutir, la sensación es que no habrá Memoria compartida. La propuesta de ley, que la mayoría lleva adelante con convicción, debería ser interpretada en el futuro, según las intenciones, por los tribunales en lo que se refiere a los crímenes perpetrados durante el franquismo. En particular, una enmienda (“Todas las leyes del Estado español, incluida la Ley de Amnistía 46/1977 del 15 de octubre, se interpretarán y aplicarán de conformidad con el derecho internacional convencional y consuetudinario y, en particular, con el Derecho internacional humanitario, según el cual los crímenes de guerra, de lesa humanidad, genocidio y tortura se consideran imprescriptibles y no amnistiables” se lee en el texto) es lo que quiere abrir una puerta en el caos de la Memoria Histórica en este País. 

En efecto, la ley de Amnistía ha extinguido desde hace tiempo las responsabilidades criminales por los crímenes ocurridos antes de 1976 y no se puede juzgar retroactivamente ni por atentado a la humanidad si el delito en cuestión fue introducido en 2004. El juez Garzon trató de abrir una brecha en la pared como crímenes “contra la humanidad”. Pero será difícil introducir verdaderos cambios en un país dividido por la mitad, que en esa amnistía basó su futuro – sin resolverlo – y con la derecha nunca ha visto con buenos ojos la Ley de Memoria Democrática, por no hablar de la nueva “versión” que el Gobierno quiere hacer. Todo está ya prescrito, incluso la Memoria, y quizás es hora de que siga adelante.

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