El Anarquista Elegante

Nápoles es la ciudad más habanera del mundo, del mismo modo en que La Habana es la más napolitana, no solo porque ambas son ciudades costeras, sino, sobre todo, porque están habitadas por dos pueblos refractarios a cualquier forma de homologación.  Así comienza la conversación con el abogado Alessandro Senatore, autor del libro “El Anarquista Elegante”.

No es casualidad que sea en la Nápoles del anarquista Orestes -protagonista del libro, decepcionado por los resultados de garibaldinos y con la revolución en mente- y de su autor -un abogado apasionado por la literatura y las relaciones internacionales, ejercidas en el ámbito de la abogacía- donde comienza la historia de este libro. 

Pero es en Cuba donde termina, donde Oreste Ferrara, después de haber luchado contra el ejército español por la independencia de los cubanos, se transformará en un hombre de Estado y, a la merced de ese poder que había combatido desde su juventud, se convertirá en amigo y partidario del sanguinario presidente Machado. Una elección que los cubanos nunca le perdonarán.   

“Es el italiano más controvertido de la historia de Cuba”, dice Alessandro Senatore, un refinado escritor, que ha dedicado años de estudio e investigación al asunto Ferrara. El libro, que se inspira en la autobiografía de Ferrara “Memorias sobre tres siglos” se titula “L’Anarchico elegante” (Edizioni Metec Allegre) y ha sido traducido al español (“El Anarquista Elegante” – Ediciones Boloña) en una nueva edición enriquecida con el prólogo del Historiador de la Ciudad de la Habana, Eusebio Leal Spengler, máxima expresión de la cultura cubana.

Abogado, ¿quién era realmente Oreste Ferrara?

Oreste Ferrara fue un hombre que vivió cien vidas. Anarquista revolucionario, abogado prestigioso, banquero rico (fundó el Banco de América e Italia), empresario de éxito (fundó la ITT Telephone Company), político eminente, Oreste fue siempre protagonista de la escena. A menudo me he preguntado quién era realmente Ferrara: ¿fue el joven idealista que decidió marcharse a Cuba y morir por la libertad de su pueblo o fue el político realista que gobernó junto al sanguinario presidente Machado? ¿Fue el gobernador de Las Villas que denunció las injerencias estadounidenses en la vida pública cubana o fue el poderoso embajador que, en la “Cumbre” de los países latinoamericanos de 1928, defendió el intervencionismo estadounidense en la vida política de otros países? Ferrara, en realidad, fue un hombre en el que las contradicciones se manifestaron en los más altos niveles, egocéntrico hasta el punto de soñar con una muerte gloriosa, fascinado por la buena vida y el poder, disfrutó viviendo intensamente su tiempo. Peligroso revolucionario, principal exponente de la Internacional Anarquista, se definirá en sus memorias como un liberal que siempre luchó contra el igualitarismo. Joven rebelde que, en Nápoles, encabezó las marchas de protesta y en la guerra, en Cuba, se enfrentó sin miedo al peligro, en su madurez se mostró como un agudo intelectual, profesor de derecho y autor de más de 40 libros de historia. No cabe duda de que, el encanto de este personaje, más allá de los juicios morales y políticos que el lector se formará, reside en su versatilidad. 

¿En qué contexto histórico vive su vida “el anarquista elegante”?

Son los años comprendidos entre 1896 y 1933. Pero el libro, al relatar los primeros años de la República Cubana, se centra en los años inmediatamente posteriores a la gran crisis de 1929. Un periodo que presenta características muy similares a la crisis de 2008. Cuando salió la primera edición del libro -en 2010- invité al lector a reflexionar sobre las consecuencias negativas que la crisis de 2008 podía tener en el mundo, recordando que la crisis del 29 había llevado en Alemania al ascenso del nazismo y en Cuba al de Machado, al que llamaron el Mussolini tropical. Si pienso en las consecuencias de esa crisis -todavía presente, agravadas hoy por la pandemia- y en los peligros de un resurgimiento de los soberanismos en Europa y en Estados Unidos -donde el asalto al Capitolio ha mostrado, en todo su dramatismo, la debilidad de las democracias occidentales-, está claro que debemos seguir manteniendo la guardia alta.

El viaje revolucionario de Ferrara nació de una decepción, la de los anarquistas del sur.

He querido recordar la gran contribución de los italianos en la Guerra de la Independencia de Cuba. En mayo de 1896 partió un barco de voluntarios para luchar por la libertad de Cuba, combatientes movidos por aquellos ideales del Risorgimento que el gobierno de Saboya había traicionado e inspirados por las mismas ideas por las que hombres y mujeres no habían temido luchar ni sufrir las terribles consecuencias de años de prisión y trabajos forzados. El barco fue bloqueado en Nueva York por las autoridades estadounidenses que no veían con buenos ojos la presencia de estos revolucionarios porque Estados Unidos había intervenido militarmente -en lo que se llamó la “espléndida guerrita hispanoamericana”- y había derrotado a los españoles en la batalla naval de Santiago. Esta guerra marcaría la derrota de los latinos y el nacimiento del imperialismo estadounidense. Este libro, lleno de anécdotas y aventuras, nos permite vivir los emocionantes primeros momentos de la República Cubana, cuando los jóvenes “mambistas” (como eran llamados los rebeldes) soñaban con un mundo mejor y los momentos dramáticos que siguieron, que llevaron a la mayor isla del Caribe a una degradación económica y moral insoportable. El lector, que habrá quedado fascinado por las hazañas del joven Orestes, se preguntará cómo fue posible que aquella generación de jóvenes mambistas que había luchado por la independencia de su país, se plegara a la política del dólar y aceptara que Cuba fuera tratada también por Estados Unidos como una colonia.

El libro tuvo éxito y luego “una segunda vida”. Podría -y debería- ser un drama televisivo.

Para mí sería un sueño. He recibido algunas propuestas. Ya veremos. Cuando el libro salió a la venta fue un buen éxito de crítica. Ahora vive una nueva vida tanto porque he continuado mis investigaciones sobre Ferrara como porque hace dos años el fallecido Eusebio Leal me ofreció la posibilidad de publicar la versión española del libro con Ediciones Boloña. Eusebio no solo me concedió el honor de presentarlo en el salón del Museo Napoleónico -que en su momento fue la casa de Ferrara- durante las celebraciones del 500 aniversario de la fundación de la ciudad, y, con extrema generosidad a pesar de su grave estado físico, se ofreció a escribir el prólogo de “El anarquista elegante”.  

¿Qué significó la pérdida de Cuba para los españoles?

La pérdida de la guerra hispano-estadounidense representó para los españoles el fin del sueño de grandeza que representaba el imperio español, ya que el Tratado de París formalizó la cesión de Puerto Rico, Filipinas y Guam en el Pacífico a Estados Unidos por 20 millones de dólares. Es un trauma en su historia que los españoles, después de 123 años, deben procesar plenamente. Quiero agradecer especialmente a Luis Martí Mingarro, excelente abogado español que durante años fue decano del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid y presidente de la UIBA (Unión Iberoamericana de Colegios de Abogados), que me honró con su presencia y pronunció un excelente discurso sobre Ferrara en la presentación de la nueva edición de mi libro en el Palazzo Reale de Nápoles.

Una nota final. 

El abogado Senatore, además de ser un gran intelectual, es un enamorado de Cuba -los motivos para escribir son siempre sentimentales- y también el Presidente del Instituto de Cooperación y Desarrollo Italia-Cuba, que desde hace años promueve las relaciones económicas y culturales entre el sur de Italia y Cuba. 

La historia, que comenzó en Nápoles con Ferrara, ha hecho el recorrido a la inversa y ahora, con el apasionante libro de Senatore, está a punto de reanudar el ciclo histórico entre dos ciudades únicas en el mundo.

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