Durante al menos seis meses, a partir de este momento, sólo se hablará de dos temas que parece que nos apasionan más que nada: la lotería de las elecciones, con su barómetro diario sobre las intenciones de voto, y si el Real Madrid jugará la próxima temporada con los dos mejores delanteros del mundo, Haaland y Mbappé, juntos. Vayamos al grano: el fútbol y la política son ahora lo mismo. Son tema de conversación (todo el mundo está preparado para ello) que ya no tienen implicaciones ideológicas ni culturales. No pesan a quien habla de ello. No requieren profundización. No molestan a quien escucha.

Debemos agradecer esto al gigante noruego Haaland, que entre un hoyo y el otro en los campos de golf de Marbella, parece haber dicho que jugará en España el próximo año (en el Real, por lo tanto, pero el Barcelona endeudado pedirá apoyo a Nike porque de lo contrario todo el markenting de las camisas estará en las manos de Adidas) y los actuales actores políticos que cada vez menos nos hacen entender con quién están y con quién salen de casa. Seis meses para saber si los socialistas y los populares se comprometerán con los más radicales (por supuesto que sí, pero tenemos que fingir que no sabemos y sorprendernos con el anuncio) o si Ayuso logrará descalificar a Casado en la lucha por Moncloa (si inmediatamente o más tarde).

Es una gran ventaja para todos que ya no se hable de temas difusos como los culturales, filosóficos o ideológicos que al final nunca se entiende quién gana y quién pierde. Simplificar! Es la consigna del Año Nuevo y por eso nos proyectaremos, como sombra en una lona, en la ilusión de ser un gigante noruego, un funamboliere francés, una joven madrina, un caballero palentino elegante y podríamos continuar con un importante empresario de la capital, un conocido personaje de Pérez-Castejón etc.

Lo importante es desmantelarnos o, mejor dicho, no pensar más en ello. Tenemos ya seis meses llenos de compromisos: actualizarnos sobre las declaraciones de uno u otro, ver las clasificaciones y encuestas, curar nuestras imágenes terceras como en el campeonato mundial de jardinería. Ya lo había intuido a principios del siglo George Bernard Shaw: “La burocracia está constituida por funcionarios; la aristocracia, por ídolos; la democracia, por idólatras”.

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