El mérito como factor de integración. Una ciudad alemana elige a un refugiado sirio como alcalde

“La diversidad es una parte integral de nuestra nación”. Es el lema más acuñado en estos días en Alemania. El refugiado sirio Ryyan Alshebl será el primer ciudadano de Ostelheim, donde obtuvo más del 55% de los votos. Después de la odisea de hace ocho años, el viaje de la esperanza hacia un mundo mejor y los inevitables temores de ser después un marginado (cuando tenía veintiún años y la solicitud de asilo en 2016), Alshebl demostró (entusiasmados sus ciudadanos) que también en política sirve la seriedad y no el prejuicio.

Los dos oponentes, derrotados por completo, eran locales: Marco Strauss y Mathias Fey. El ministro alemán de Integración, Manne Lucha, aplaude: “Me encantaría que la elección de Ryyan Alshebl animara a más personas con antecedentes migratorios a postularse para cargos políticos”.

Es un nuevo frente al que hay que abrirse. El cambio parte de esta pequeña localidad de Baden-Württemberg, en Ostelheim, donde el nuevo burgomaestre olvidará los horrores de la guerra y del integrismo islámico, pero no el lugar de nacimiento de As Suwayda.

El hombre que después de haber atravesado, con grandes riesgos, Turquía y haberse embarcado en un bote para llegar a la isla griega de Lesbos, hoy es una esperanza para todos: del acceso digital a los servicios de la administración pública a la protección del clima, su programa es cosmopolita. En esta Europa encaramada en sus (pequeñas) convicciones arcaicas.

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