“Nos ha hecho perder el tiempo”. Pedro Sánchez, el primer ministro saliente, dice lo que piensan los españoles. El intento de formar un Gobierno por parte del líder del Partido Popular, Alberto Nuñez Feijòo, era imposible en los números y en la aversión de los electores del centro-derecha a cualquier forma de independentismo. El Congreso de los Diputados no ha hecho más que ratificar el fracaso del PP. Y ahora viene lo bueno.

Sànchez, que dirige el PSOE, segundo partido votado en las elecciones del 23 de julio, será el nuevo encargado. Su coalición necesita los votos de Sumar (con quien ya tiene un pacto) y Junts por Catalunya, la coalición independentista catalana que hará pesar mucho su apoyo pidiendo una ley de amnistía para los políticos implicados en el referéndum secesionista del 1 de octubre de hace seis años, incluido Carles Puigdemond, exiliado en Bélgica desde esa fecha.

El líder del PSOE está dispuesto a decir sí, pero cuando se habla de independencia, España se rompe. Palabras confirmadas por el número uno del esterma derecho, Santiago Abascal, que “advirtió” con una frase sibillina: “El pueblo también puede defenderse”. Sin los consensos catalanes y vascos, está claro, el gobierno no se hace y se va de nuevo a las elecciones.

Pero los socialistas y Sumar están convencidos de que es el momento de hablar abiertamente con los “separatistas” y llegar a un acuerdo sin oposición de los españoles. Misión casi imposible, pero no se dice que en tiempos de emergencia Sánchez no puede hacer el milagro (a tiempo).

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