El nuevo presidente de Perú insulta al rey de España, presente en su investidura

Para el nuevo presidente de Perú, Pedro Castillo, que entró en la escena política internacional con un discurso oficial tan vergonzoso como su sombrero, las culpas de la desigualdad actual en Perú son de España. Un discurso de investidura tan elemental y desconcertante y sobretodo resentido que comentarlo está fuera de nuestras posibilidades. Castillo, elegido, entre otras cosas, con graves acusaciones de irregularidades en el voto, está enfadado con “los hombres de Castilla” que “se aprovecharon en un momento de caos y desunión”. La belleza es que estaba presente el rey Felipe VI en la ceremonia en la que prácticamente Castillo llamó ladrón a España “por haber exploitato los minerales que sostuvieron el desarrollo de Europa”.

“No gobernaré desde la casa de Pizzarro – continuó el peruano, con clara referencia a los conquistadores – “Debemos romper con los símbolos coloniales… Cederemos este palacio al Ministerio de las Culturas para que sea usado como un museo”. Según Castillo, que se postula para ser el nuevo demagogo de América Latina, como si no hubieran bastado los demás, para ayudar a “los hombres de Castilla” en aquella época habrían sido “múltiples felipillos”, con referencia al intérprete indio (así se llamaba) que acompañó a Pizarro, pero sobre todo a aquel que estaba delante: el rey de España. Como decía el escritor y humorista Ennio Flaiano, “la situación es trágica pero no es seria”.

Share:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on pinterest
Pinterest
Share on linkedin
LinkedIn
On Key

Related Posts

Guerra o no guerra, mañana sabremos más

¿Invadirán? Mucha gente tiene dudas de que Rusia finalmente forzará su mano y llegará a Kiev. Más probable – pero los efectos geopolíticos serían igualmente devastadores –

La lección de Mustafa

Lo que ven en la foto es la vida real: sin filtros de televisión, sin palabras, fruto de esas guerras diarias (la próxima quizás en

Ganar también trae buenas noticias

A veces las buenas noticias, incluso las más pequeñas, nunca vienen solas. En el Betis de estos tiempos también sonríe la suerte (que siempre premia a