De la guerra relámpago al conflicto interminable

Está bastante claro que Putin, que perdió la primera fase de un conflicto mal calculado, piensa en convertir a Ucrania en el nuevo Afganistán, única manera de llegar al punto y mantener a Occidente indeciso en sus opciones fundamentales como rehén de su proprio destino. Continuará, el presidente ruso, sine die para tener no solo el Donbass, sino también el sur de Ucrania hasta Odesa, de modo que desde la Transnistria que ya tiene en sus manos hasta Kharkiv y más allá todo sea ruso, a costa de “allanar” ciudades y cometer atrocidades sin nombre.

Un corredor que impediría el acceso al mar en Kiev y, por lo tanto, limitaría mucho las posibilidades de la Ucrania posguerra. Putin quiere llevar a casa un resultado que lo mantenga firme en el trono de zar que se ha construido durante estas décadas: no todos en Moscú están de acuerdo con las ingentes pérdidas humanas y económicas de este conflicto. Una vez terminada la primera fase, no tendrá problemas para amenazar, una vez más, a los países bálticos, Polonia, Moldavia, para presentarse a su pueblo como el hombre que devolverá a los rusos las fronteras de la antigua Unión Soviética. Aunque sea una mentira.

Las negociaciones son inútiles, al menos por el momento. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, verá primero a Putin y luego a Zelensky en pocos días, pero ¿qué puede hacer si la historia de este conflicto parece escrita? En Mariupol y en otras ciudades ucranianas se descubren fosas comunes, testigos de las atrocidades cometidas. Podrían contener hasta 22.000 civiles.

Alrededor de la acería Azovstal combaten todavía dos mil ucranianos y en los subterráneos están barricadas cientos de civiles, mujeres a niños en primer lugar. Pero, como advirtió el general ruso Mikhail Mizintsev, “la tregua comenzará solo cuando las fuerzas ucranianas levanten las banderas blancas a lo largo de todo el perímetro”. Mariupol está ahora en manos de los rusos, para el Donbass es cuestión de tiempo, luego derribarán, al menos según las previsiones, Odesa y sus alrededores. Pero la resistencia ucraniana es fuerte y está equipada con nuevas armas suministradas por Occidente. Podría durar mucho tiempo, quizás muchísimo.

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