Desde Barcelona tres puntos, algunas respuestas y otras tantas dudas. Es el momento de la claridad. Y de la eventual confianza total en Lopetegui (o no)

Comenzamos con la victoria. Tres puntos fundamentales para no caer en los bajos fondos de la clasificación y vivir una temporada más que difícil. También se necesitaba la suerte de no volver de Barcelona con un empate después de haber ganado por tres goles.

Coraje, lo que tuvo Lopetegui para poner en el campo a dos jóvenes como Kike Salas y José Ángel (autor de dos goles) en lugares clave como central y lateral defensivo, y sufrimiento, el padecido en la segunda parte, son las palabras clave. Y también incertitumbre, porque no gestionar tres goles contro un equipo de mitad de clasificación, con los jugadores que tiene al Sevilla en la plantilla, es pesado. Parece que todos están cansados. Lo estan mentalmente, ya lo hemos visto y en un partido no se resuelve todo. Pero parece que también lo son físicamente, como si la temporada hubiera comenzado ayer.

Mister Lopetegui no puede gritar hoy al triunfo, pero ha relanzado en el campo adversario – la directiva – el problema que ha angustiado durante tantas semanas a los aficionados del Sevilla: ¿a dónde puede llegar este equipo? Es hijo, por desgracia, de un mercado anómalo (que con las elecciones de ayer Lopetegui parece haber querido subrayar). Pero ahora que ha ganado, ¿qué harán con el técnico? ¿Avanzarán partido por partido para ver si mejora el equipo? ¿O irán a elogiarlo a él y a las elecciones del club si el Sevilla finalmente se recupera del todo?

Con el equipo visto es difícil hacer milagros. Pero se puede crecer. Y devolver un poco de calma al ambiente. Ahora, es un consejo, valdría la pena aclarar de una vez por todas si Lopetegui se confirma en toda la línea o no, si se cuenta con él o si solo está tratando de pasar tiempo. Mientras tanto, la victoria es una panacea. Y de ahí vuelve a empezar.

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