Esa placa debe ser retirada. Praga le quitará la ciudadanía honoraria a Konev, general del Ejército Ruso. Lejos de ser un héroe

Cuando los praguenses decidieron poner en el ático la memoria del supuesto héroe soviético, desde Moscú llegó la petición del ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, conocido hoy en las crónicas por su papel clave en el conflicto de Ucrania. Shoigu dijo, también en nombre de Putin, que estaba dispuesto a pagar los costos del transporte de la estatua del general Ivan Konev, “libertador” en 1945 pero también “opresor” soviético en los motines de 1956. Praga respondió que no y los rusos, como es costumbre, comenzaron a amenazar con represalias políticas y no políticas (sobre el asunto se ha creado un verdadero caso).

Pues bien, Konev desde hace algún tiempo no tiene su estatua al lado de la de Franz Kafka y de los grandes de la República Checa – ha sido retirada – pero desde hace algunos días están pensando en revocar también la ciudadanía honoraria, sobre todo por el bombardeo de la ciudad de Mladá Boleslav que tuvo lugar después de la guerra y por el papel que desempeñó el Ejército Rojo en la represión de la rebelión de 1956.

En el distrito de Žižkov, siempre con una molestia tangible de los ciudadanos testimoniada por varios actos de vandalismo, habían erigido la estatua de Konev en 1980. Pero, ¿qué sentido tiene ahora la estatua de un opresor? Mejor quitarla. Y pronto se enviará también al olvido: la Memoria no acepta invasores.

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