Gintoneria, el lugar perfecto para los cócteles. Aquí se puede (estar tranquilo, beber bien, etc.)

“The gin and tonic has saved more Englishmen’s lives and minds than all doctors in the Empire”. Querido Winston, si estuviera vivo. Serías un amigo perfecto para ir a beber un exquisito Tanqueray con tónica en la Gintoneria de la calle Marques de Paradas, en Sevilla. Podrías hablar de cómo de alguna manera nos has salvado, en su momento, también a nosotros que de guerras conocemos sólo las financieras (más feroces, concordarás, de las verdaderas, más cruentas). Podrías sentarte al lado de Guillermo que acaba de publicar su libro. O con el amigo abogado Carlos, que sabe más que nadie, tratar de cultura significa enriquecerse a todos. O, en caso de que quisiera, y yo sé que a pesar de las vacilaciones (“¿Pero cómo, aquí en España que no tienen la costumbre?”), hacerte confeccionar por Paola o Miguel, como un vestido elegante, un precioso, sobre todo equilibrado, Martini cóctel. Aquí puedes.

Es lo que me trae aquí, por las tardes, cuando ya he escrito y dejado mi existencia en casa, para que no pueda perseguirme. Puedes elegir tu ginebra. Crear esa sensación con estos profesionales, que ya saben – lo ven en tus ojos – la cantidad y el cómo de la bebida dirigida a ti. Puedes decir que no quieres las bayas de enebro: a mí no me gustan, por ejemplo, y así desde el primer minuto se han acordado de no ponerlas como suelen hacerlo. Cada uno a lo suyo.

Pero la Gintoneria no es sólo eso. Es un local internacional (la mayoría de los clientes lo son) pero no tiene la veleidad de serlo: sus paredes están llenas de obras de arte verdaderas (no posters o imitaciones pegadas allí al azar) porque el padre de Miguel es una persona de gran cultura y así lo ha querido y se ve y se siente. Es un lugar tranquilo, de esa tranquilidad que corresponde a la elegancia. Es como debe ser un lugar: algido, espacial, de repente cálido y acogedor quizás para una conversación, una broma, un intercambio de ideas. En uno o dos o tres idiomas. Diviértase. Elija lo mejor. Porque la Gintoneria no es sólo gin tonic o elegir el whisky.

Yo diría que, en la locura de las ofertas, es también innovación, porque no nos ha vendido nada ni nos ha comprado: somos nosotros los que hemos ido y hemos vuelto. Lo más molesto para un aficionado a los cócteles es ir a un lugar donde o no entienden de bebidas o tratan de ser simpáticos. Bueno, esto en Marques de Paradas no está. Como habrán entendido, altamente recomendable. Querido Winston, tenías razón: ha curado (salvado) más el gin tonic que todos los doctores juntos. Pero para beberlo, se necesita un local perfecto.

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