“La Sábana Santa es un testimonio. No pidáis a la ciencia lo que no puede daros”

Entrevista de Giovanni Giacchi al P. Rafael Pascual.

El Padre Rafael Pascual desde hace varios años se dedica al estudio de la Sábana Santa. Miembro del Comité Científico del Centro Internacional de Sindonología de Turín, habla en esta entrevista sobre la frontera entre la fe y la ciencia. Nacido en Barcelona, director del proyecto Othonia sobre la Santa Reliquia conservada en la capital piamontesa, filósofo y catedrático del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, ha organizado numerosos encuentros sobre temas de ciencia y fe: la teoría de la evolución, los milagros eucarísticos y la Sábana Santa, entre otros. También ha sido premiado por sus estudios sobre el tema. Ha sido director del Instituto “Ciencia y Fe” y del Máster homónimo. Desde ya once años dirige y coordina un programa de especialización para obtener (en italiano, español e inglés) el Diploma de Estudios Sindonológicos. Aquí sigue la entrevista..

¿Qué nos dice hoy la imagen de Jesús de Nazaret?

La imagen de Jesús de Nazaret, como se puede observar en la Sábana Santa, nos habla de una cercanía, de un gran amor, más aún, del amor más grande: el de dar la vida por los amigos. Nos habla de un gran sufrimiento, pero soportado con paciencia, con entereza, con la conciencia de su significado y su valor: el pago del precio de nuestra redención. Nos habla de un corazón traspasado por el amor, de la sangre derramada por nuestra salvación. Nos habla de misericordia, serenidad y paz. Nos dice que no estamos ante una persona muerta, sino ante una persona viva, una que había muerto y resucitado, que de hecho tiene poder sobre la muerte, y que quiso dejarnos un testimonio y un recuerdo de todo esto en el precioso lienzo conservado y venerado en Turín.

En el camino de la comprensión del mensaje divino en la Sábana Santa, ¿cuánto puede ayudarnos la ciencia y cuánto puede ayudarnos la fe?

Creo que el principio evangélico de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios es válido aquí. No podemos pedirle a la ciencia lo que la ciencia no puede darnos. Así que la ciencia puede ayudarnos, hasta cierto punto, a hacer un análisis del objeto de la Sábana Santa, para decirlo de alguna manera. La ciencia puede analizar el objeto, desde diferentes puntos de vista, y ofrecernos información más o menos objetiva que puede aclarar algunos aspectos y ofrecer posibles explicaciones, pero hasta cierto punto. Hoy en día sabemos que todavía hay muchas preguntas sin respuesta sobre la Sábana Santa. Una de ellas es cómo fue posible que se formara una imagen como la que aparece en la tela, con características tan extraordinarias como la negatividad y la tridimensionalidad. La fe, en cambio, se mueve en otro plano. A la fe no le interesan tanto los datos objetivos (sin negarlos ni ignorarlos) cuanto el significado y el valor de la Sábana Santa, que aparece al mismo tiempo como una reliquia y un icono (dos términos indeclinables en el contexto científico). A los ojos del creyente la Sábana Santa aparece como un testimonio, como una referencia muy fuerte y explícita a la pasión, muerte y resurrección del Señor. Frente a la Sábana Santa, como frente a los lienzos fúnebres de los que nos habla Juan en su Evangelio, podemos ver un signo que nos ayuda a hacer el paso del ver al creer (“vio y creyó”).

¿Puede decir a nuestros lectores a qué conclusiones llegó el grupo de científicos que estudiaron la Sábana Santa en 1978?

En pocas palabras, el grupo de científicos de 1978, conocido como el STURP (acrónimo de “Shroud of Turin Research Project”) llegó a la conclusión de que la imagen de la Sábana Santa no puede ser una pintura y parece no ser el resultado de un artefacto. No está claro cómo se formó con las características analizadas (carácter extremadamente superficial, resultado de un proceso de oxidación y deshidratación del lino cuyas causas se desconocen). La imagen aparece sólo en la parte delantera de la tela (no en la parte trasera, donde sólo hay manchas de sangre). El análisis de las manchas de sangre dio un resultado positivo (es decir, se trata de sangre humana real). Además, donde hay manchas de sangre no hay impresión de la imagen (es decir, no tuvo lugar el proceso de oxidación y deshidratación que la produjo). 

¿Ha querido Jesús mostrar al mundo el rostro del sufrimiento? En una época en la que estamos invadidos de imágenes sin sentido, ¿es el rostro de Jesús un “anuncio”?

Eso es lo que creo, pero diría que se trata de una necesidad, casi de un requisito para los hombres de todos los tiempos. Es cierto que hoy en día nos encontramos en la era de las imágenes, del “multimedia”, pero en el fondo esta dimensión pertenece a la naturaleza humana. Necesitamos ver el rostro. Y Jesús también ha querido “ser visto”, aparecer, encarnarse o transfigurarse de nuevo a través del rostro y todo el cuerpo de la Sábana Santa. Este hecho corresponde también a la así llamada economía de la Encarnación: el Verbo se hizo carne, se hizo visible, y así, cuando el apóstol san Juan dará su testimonio en su primera carta, podrá decir: “lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han tocado nuestras manos […] os lo anunciamos también a vosotros”. Así, a través de la Sábana Santa, Jesús nos muestra cuánto estaba dispuesto a sufrir por nosotros, cuál era el precio a pagar por nuestra salvación. Ese rostro nos dice cuánto daño le provocan nuestros pecados y cuánto más grande es el amor misericordioso de Dios como respuesta a nuestro pecado. Como dice San Pablo, donde abundó el pecado (que causó tantas heridas y tanto derramamiento de sangre), sobreabundó la gracia, la del perdón (“hoy estarás conmigo en el paraíso”, le dijo Jesús desde la cruz al buen ladrón) y la de la redención. Este es, para mí, el anuncio del Rostro de la Sábana Santa, también para el hombre de hoy.

¿Cuál es, en un contexto de fe, la modernidad de la Sábana Santa? 

La “modernidad” de la Sábana Santa, para mí, está ilustrada por una glosa muy lograda que San Juan Pablo II hizo en 1980 durante su visita pastoral a Turín, durante la misa de la octava de Pascua (que hoy conocemos como el Domingo de la Divina Misericordia). El Evangelio de ese día habla del apóstol incrédulo, Tomás, que no cree a los otros apóstoles que le dicen haber visto al Señor Resucitado: “Si no veo… no creeré”. Jesús aceptó el desafío, apareció de nuevo ese domingo después de Pascua y ofreció a Tomás la prueba requerida: presentó sus manos y su costado para que pudiera verificar. “Observa… comprueba… y no sigas siendo incrédulo”. El Papa dijo entonces en ese contexto: “Tal vez la fe ha muerto y ha sido cubierta por una capa de vida cotidiana secular, o incluso de negación y desprecio… En el Evangelio y en el evento litúrgico de hoy hay también un apóstol incrédulo y obstinado en su no-fe”. Así, con la Sábana Santa, de alguna manera también hoy Jesús viene a nuestro encuentro, en ayuda de nuestra pequeña fe, y nos dice también: “Mira… comprueba… y no sigas siendo incrédulo”.

¿Qué nos dice y manifiesta la Exposición Permanente de la Sábana Santa?

La Exposición pretende presentar “quién es el hombre de la Sábana Santa”, como hemos querido llamarla. Ofrece elementos para que el visitante pueda darse una respuesta. Presenta un itinerario bajo diferentes perspectivas (histórica, científica, médico-legal, iconográfica, teológico-bíblica), a través de paneles explicativos, pero también y sobre todo pudiendo observar una réplica muy fiel, a escala natural, de la Sábana Santa, así como la reproducción de algunos objetos de la pasión (los flagelos, la corona de espinas, los clavos), una réplica del Santo Sepulcro (reconstruido a escala), un “crucifijo sindónico”, obra del conocido estudioso de la Sábana Santa Mons. Giulio Ricci, la hermosa escultura de bronce del Prof. Luigi Mattei y los hologramas del negativo de la Sábana Santa, en los que se puede apreciar el carácter tridimensional de la imagen impresa en el lino sindónico. En suma, se presenta el estado actual de los estudios en torno a la Sábana Santa, para que el visitante pueda tener una idea detallada de los conocimientos que tenemos sobre ella, pero también pueda hacer la experiencia del encuentro con una realidad que habla no sólo a la mente del sabio, sino también al corazón del creyente. Puede verse una galería de imágenes en este enlace.

¿Puede darnos alguna información sobre el Diplomado de especialización en estudios sobre la Sábana Santa?

Este Diplomado, que se encuentra en su undécima edición en italiano, y la segunda en español, ofrece la posibilidad de una formación multidisciplinar, a nivel universitario, a quienes deseen profundizar en el conocimiento de la Sábana Santa, sea para la catequesis, como para los cursos de religión, o también por interés personal, con la ayuda de expertos de primer orden a nivel nacional e internacional. El diploma, de hecho, se ofrece en colaboración con el Centro Internacional de Estudios sobre la Sábana Santa de Turín y el Centro Diocesano de Sindonología de Roma. En su versión en lengua española se ofrece en modalidad a distancia, a través de Internet. Dura un año y se divide en dos semestres. Además de en español e italiano, el programa se puede seguir también en inglés. Se puede encontrar información sobre el mismo a través de este enlace.

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