Casado se despide. Ahora el PP tendrá que explicarlo a su electorado

Pablo Casado, ya ex presidente del PP, está a los saludos. Fue apartado de mala manera, con poca elegancia, con pocas explicaciones. El hombre que iba a dirigir España, voto permitiendo, para la próxima década ha sido echado por los que siempre lo han, y públicamente, siempre alabado.

Primera consideración. El Partido Popular sale muy mal parado. No tanto por las decisiones que ha tomado y tomará, sino por la falta sustancial de motivación de la expulsión del “Moro”. Ni siquiera han celebrado el juicio. Y sobre todo esta ausencia de debate y la absurda convicción de que se pueden regular todas las diatribas encontrando a un solo culpable nos hace sospechar que este “golpe de Estado”, se nos permite la expresión fuerte, ha sido preparado desde hace tiempo.

Segunda consideración. Casado tenía que ser “procesado” políticamente (en el caso, como se ha comprobado, que gran parte del PP no compartía sus declaraciones), lo que no se ha hecho más que en secreto. Pero el Presidente, ahora ex, tenía – de manera incorrecta, estamos de acuerdo – divulgado un supuesto caso de corrupción, como debe hacer quién tiene este cargo. El asunto, que puede o no ser judicial (no depende de nosotros), ha quedado en segundo plano. Desde la notificación de un episodio “candente” hasta el ahorcamiento del demandante sólo ha pasado una semana.

Tercera consideración. Esta unidad total en la condena al reprobo (que ha costado, culpa colectiva no sólo de Casado, un patrimonio de votos en el PP) nos hace sospechar y nos parece necesario que Feijóo, el probable sucesor a la presidencia, aclare bien y de inmediato la cuestión. ¿La mayoría de los barones querían el Pablexit para poder llegar a un mejor acuerdo con Vox? ¿Para eliminar a quien en el interior del PP no tiene en gran simpatía aparentarse con los populistas de la extrema derecha? O peor aún, ¿alguien ha remado contra su partido para traer votos del otro lado?

Cuarta consideración. El PP ya no tiene, al menos mirando desde fuera y observando los movimientos, su equilibrio, factor esencial para ganar las elecciones que serán. Tendrá que pagar un precio muy alto a la extrema derecha. Trató de mostrar los músculos en el asunto Casado-Ayuso, pero alcanzó exactamente el objetivo opuesto. Los moderados, si son realmente moderados, como siempre han dicho que son, ya se han ido.

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