Ejecutado. El periodista Siddiqui, premio Pulizter, no murió en un tiroteo, sino que fue matado a sangre fría por los talibanes

La verdad, aún más dura, ha salido en estas horas gracias a Michael Rubin, hombre del Pentágono que hoy comenta sobre el “Washington Examiner”. El fotógrafo Danish Siddiqui no fue herido en un tiroteo entre el ejército afgano y los talibanes, sino ejecutado por estos últimos en una mezquita, con un acto de una ferocidad inaudita. Un acto deliberado que recuerda las ejecuciones del ISIS y una vez más cuántos periodistas pierden la vida cada día haciendo su trabajo.

Ganador del Premio Pulitzer hace apenas tres años, Danish Siddiqui, uno de los mejores fotógrafos del mundo, murió a los 38 años para poder mostrar al mundo lo que sucede en los combates entre las fuerzas de seguridad afganas y los talibanes cerca del paso fronterizo con Pakistán. “Embedded” entre las filas del ejército afgano, como ha cuentado la Reuters para la cual Siddiqui trabajaba. “Danish era un periodista excepcional, un marido y un padre devoto y un colega muy querido”, escribió el presidente de Reuters, Michael Friedenberg. Siddiqui trabajó en Afganistán e Irak, en Hong Kong y documentando el drama de los refugiados Rohingya.

En otra parte del mundo preocupa el caso de Suleiman Raisuni, que está en prisión preventiva en Marruecos desde hace más de un año por presuntas violencias sexuales que el periodista, muy crítico con el régimen de Rabat y sus artículos, Lo niega enérgicamente y que hasta ahora le ha costado una condena de cinco años. Su salud, después de un largo tiempo en el que ha sufrido hambre, está muy debilitada, por lo que tuvieron que llevarlo en ambulancia para testificar en su juicio. “La historia de Raisuni es ahora mismo el caso más emblemático de periodistas marroquíes en prisión” destacó Edith Rodríguez Cachera, vicepresidenta de la sección española de Reporteros Sin Fronteras.

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