Un empate que nadie necesita. Y ahora hay que creerlo

Un partido poco emocionante ha producido un empate que nadie necesita. Polonia y España comparten ahora las preocupaciones: los de Luis Enrique necesitarán tres puntos contra Eslovaquia para acceder a los octavos de Eurocopa. No es la selección que ha dominado el mundo durante una década, ni una máquina de guerra como la Alemania que hemos admirado esta tarde contra Portugal.

Falta experiencia en esta España, pero sobre todo faltan, a nuestro juicio, jugadores que marquen la diferencia. No la hace Morata, que incluso ha redimido en el campo las críticas que le cayeron encima después del partido con Suecia con un gol de astucia, no la hace Moreno en la banda (también ha fallado un penalty), no lo hacen los, sin embargo, encomiables jóvenes que se han esforzado todo el partido para vencerlo, no lo hace Pau Torres que en un pecado de joventud – con el partido ya en la mano después del gol del primer tiempo – se deja superar por Lewandowsky que se ha ayudado con un empujoncito de experiencia, no lo hace el mediocampo ni los substitutos (Sarabia y Fabian Ruiz) que entraron al partido en curso.

También creemos que las numerosas críticas de estos días son injustificadas. El equipo es éste, los oponentes, primero Suecia y luego Polonia, se atrincheran en su medio campo (un juego hecho sólo de faltas y contratiempos) y hacen imposible jugar. La victoria ahora contra Eslovaquia es posible. Es una ronda difícil, con equipos hostiles y el único que realmente quiere jugar al fútbol es España. Pero hay que crecer. Las muchas ocasiones que hemos tenido no sirven para justificar la falta sustancial de experiencia de este grupo. Se necesita quizás más maldad.

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